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Después de trabajar como campesino en Gambia, Ali Sonko partió a Copenhague, donde eventualmente se convirtió en lavaplatos en Noma, un restaurante con estrellas Michelin famoso por sus creaciones experimentales que incluyen, entre otras cosas, tierra comestible.

Hace poco, más de tres décadas después de que llegó a Dinamarca, Sonko, un hombre de 62 años con una enorme sonrisa y padre de 12 hijos, fue ascendido a copropietario del restaurante, ampliamente considerado como uno de los mejores del mundo.

De inmediato se convirtió en símbolo del éxito inmigrante en un país cada vez más visto como poco hospitalario para los inmigrantes.

Tras 14 años de limpiar platos en Noma después de comidas que incluían camarones vivos y hormigas que sabían a naranja, Sonko asumirá ahora el papel de anfitrión. El restaurante, que hace poco cerró su sucursal original, reabrirá en diciembre en una nueva ubicación, reformada como una granja urbana.