Cuando el delincuente llegó a su casa lo apuntó con un arma de fuego. La policÃa lo detuvo. âSe hizo pasar por mi hijo y me pidió 30 mil pesos para pagarle a una abogadaâ.
Eran las cinco de la tarde cuando sonó el teléfono en la casa de Marcelo, que vive con su familia en Boulogne. Del otro lado, un hombre que se hacÃa pasar por su hijo le decÃa que habÃa tenido un accidente y le pedÃa 30 mil pesos para pagarle a la abogada. La vÃctima se dio cuenta que no era su hijo pero decidió seguirle la corriente.
La voz del otro lado del teléfono le decÃa que habÃa atropellado a una señora y necesitaba la plata para cerrar el caso. Marcelo le contestó que no tenÃa esa cifra y que apenas contaba con 8 mil pesos. Pero para el delincuente no eran suficientes, asà que le pidió que consiguiera más dinero. Y cortó la comunicación.
Al rato volvió a llamar y Marcelo le dijo que habÃa podido reunir 12 mil y le ofreció llevarle la plata a algún lugar, pero el ladrón se mostró amable: le explicó que la âabogadaâ le iba a mandar una moto a su casa. âComo yo me di cuenta de la maniobra miré por la ventana y noté que hacÃa rato que un motociclista andaba dando vueltas por la cuadra. Y era el mismo que minutos después tocó el timbre de mi casaâ, detalló en diálogo con Todo Noticias, Marcelo. Dicho de otra forma: todo era un âcuento del tÃoâ.
La vÃctima grabó en su teléfono el diálogo que tuvo con el ladrón.
– Delincuente: Hola pa, choqué con el auto y tengo la boca rota. Atropellé a una señora.
– Marcelo: ¿Cómo está la señora?.
– Delincuente: Está internada en una clÃnica.
– Marcelo: Tenemos que hacer la denuncia en la policÃa.
– Delincuente: No pa, estoy con la abogada que arregla todo pero me pide 30 mil pesos.
– Marcelo: No tengo esa plata pague unas deudas y solo tengo 8000 mil.
– Delincuente: Es poco, fijate si podés conseguir algo más.
– Marcelo: Le pregunto a Rosa si tiene más. ¿Pero vos estás bien?. Me vas a matar de un disgusto hijo.
– Delincuente: Si pa, quedate tranquilo.
Y fue sà que a los pocos minutos un joven en moto tocó el timbre y le dijo que era âGonzaloâ del estudio jurÃdico. Marcelo salió con un sobre en una de sus manos. Abrió la puerta de rejas, del bolsillo trasero sacó un arma y lo apuntó. También salió su mujer, que lo retuvo sentado en el piso hasta que llegó la policÃa y se lo llevó detenido.
Entre sus pertenencias encontraron pesos, dólares, una navaja y la patente de otra moto. Cuando Marcelo fue hasta la comisarÃa a hacer la denuncia se encontró con una vecina a quien le habÃan robado 1500 dólares con la misma modalidad. âSalà con el arma porque es mi temperamento. Tengo portación y tenencia. Los papeles están al dÃa. No sé si hice bien o mal, me salió asÃ. Seguramente el delincuente debe estar libre estafando a otra gente, pero por lo menos tiene una causaâ, concluyó la vÃctima.