| Villaguay | Entre Ríos | Martes 16 de marzo de 2010 | Compartir en Facebook |
LA CIUDAD.
Cuentitos para no leerles a los niños antes de dormir (1)
Había una vez unos señores que se reunían para compartir un grato momento de amistad en una finca de cortinas rojas de la zona sur de una ciudad muy muy lejana, donde charlaban sobre la vida mientras jugaban alegres partidas de póquer.
Como sus mamás no les habían dado permiso para jugar ese juego, un día decidieron avisar a la policía.
Compliendo con su tarea, un policía fue hasta el lugar y se encontró a los señores sentados alrededor de una mesa repleta de cartas, fichas y dinero.
“No, no, eso no está permitido por la ley”, les advirtió el señor policía.
Pero uno de los señores que jugaba intervino: sacó su teléfono, marcó un número, dijo unas pocas palabras inaudibles y le pasó el aparato al señor policía.
“Tenés un minuto para sacar a todo el personal de ahí y mandarte a mudar”, cuentan que le dijo al policía, con escaso afecto, el hombre que hablaba del otro lado de la línea, que, curiosamente, también era un policía.
De ese modo, los señores pudieron seguir compartiendo una noche agradable sin ser molestados.
Colorín colorado, este cuento no puede haber terminado.
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