| Villaguay | Entre Ríos | Sábado 10 de abril de 2010 | Compartir en Facebook |
CULTURA. Willy Quiroga, fundador de una de las bandas legendarias del rock nacional
“Seguimos adelante sin mirar atrás, como dice la canción”

El cronista le deja unos segundos para que estire las piernas. Willy Quiroga -pelos largos atados en cola, canosos, con un jockey azul y una remera con estampado de notas musicales- acaba de llegar a Maciá para tocar en la segunda noche de la Fiesta de la Miel. El alambrado que cerca el gigantesco escenario de la Expo separa el grabador del músico que fundó en 1967, junto a Ricardo Soulé, Rubén Basoalto y Juan Carlos Godoy- una de las bandas legendarias del rock nacional: Vox Dei.
El grupo no es el mismo. En 1996 Soulé -creador de muchos de los temas y voz identificatoria del grupo junto a Quiroga- se fue por última vez del grupo. Y sobre esa ausencia abundará gran parte de la charla de casi 10 minutos que Noticias Villaguay mantuvo con el autor de canciones como “Es una nube, no hay duda” o “A nadie le interesa si quedás atrás”.
-¿Cuanto años de trayectoria?
-En septiembre se cumplen 43. Son bastantes.
-¿Como es ser rockero después de los 60 años?
-Después de toda una carrera no me pongo a pensar en la edad. Subo al escenario y hago lo que tengo que hacer. Lo que sí se consigue después de tantos años es el respeto y el reconocimiento de la gente.
-¿Les sorprende que la gente acá en el interior conozca sus canciones?
-No, si fuéramos una banda de seis o siete años quizá sí. Pero con 40 y pico es toda una vida. Y la gente algo sabe de Vox Dei, sabe que es una banda con trayectoria y tal vez conoce algunos temas. Tenemos un público muy diverso: algunos son viejos fans, están los hijos de nuestro primer público; y hasta nietos. Pero también gente que nos conoció más recientemente.
El recital de hora y media en Maciá incluye muchos temas históricos de la banda, pero también algunos nuevos. Es que Vox Dei -que desde hace catorce años incorporó al guitarrista Carlos Gardellini- todavía graba discos. Desde que se fue Soulé la banda editó “Sin darle ya más vueltas”, “El camino” y están armando “despacito, sin apuros” uno nuevo que, estima Quiroga, estará en la calle en junio o julio.
-Los últimos discos, en los que no está con ustedes Ricardo Soulé, tienen un sonido más rockero, más duro. Y tal vez haya sido siempre la diferencia entre las canciones de Quiroga y de Soulé
-Y sí, puede ser. Yo soy más rock. Peor también tenemos canciones tranqui. En “El camino”, por ejemplo, hay de todo, hay para elegir. No nos gusta hacer un álbum con puras canciones pesadas o con puras lentas. Nos gusta hacer algo variado. Como siempre fueron los discos de Vox Dei
-El público, o al menos cierta parte, siente que Soulé es como una pata que le falta a Vox Dei. ¿Le falta algo a la banda?
-No, él falta porque quiso faltar. A Vox Dei no le falta nada. Ahora si lo escuchás te vas a dar cuenta. Estamos como estamos. Disfrutamos lo que hacemos y a las nuevas generaciones les gusta esta formación.
-¿La ausencia de Soulé ya es definitiva?
-Se fue por cuarta vez. Nosotros lo dejamos volver siempre, porque como socio fundador se merecía su lugar. Pero ya está. Porque cada vez que viene nos arma un descalabro en la banda porque después se va. Y nosotros lo tenemos a Gardellini desde el año 1992. Ya son muchos años con esta formación.
-En una entrevista, Soulé decía que ustedes nunca habían entendido que Vox Dei tenía una “parte literaria” propia y que él no podría formar parte de una banda que hace “más de lo mismo” desde hace 40 años...
-Él puede decir lo que quiera. Cada quien lleva agua para su molino. La verdad no me interesa lo que pueda decir. Lo que sé es lo que hemos vivido. La realidad es que siempre quiso ser solista. Siempre trató de demostrar que él era lo más importante de la banda y que los demás no existíamos. Entonces, eligió un camino solista. Lo mismo pasó con Pink Floyd. Gilmour sigue trabajando con Pink Floyd y Roger Waters se quiso ir. Se fue y demostró que es un grande. Y bueno, ahora Soulé puede demostrar lo que es con tranquilidad.
Pero no me interesa el conventillerío. Nosotros seguimos adelante sin mirar atrás como dice la canción que compuse hace mucho tiempo. No me importa lo que diga él. Yo de él no digo nada. Él esta haciendo lo que siempre quiso hacer y nos parece bien. Y nosotros estamos haciendo lo que queremos hacer y también está bien.
Una asistente interrumpe la charla y le pregunta si prefiere fideos con pollo o milanesas con puré. Quiroga pide disculpas y se va al vestuario.
Al rato, los tres suben a probar sonido. Algunos se confunden porque parece haber empezado el recital: tocan una canción entera. Cuando termina el tema, Quiroga ve al cronista frente suyo, sacándole fotos.
“¿Y? ¿Falta algo?”, pregunta.

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