| Villaguay | | Opiná vos | Cronograma de pagos d

Villaguay, domingo 29 de abril de 2012

DE UN TIRÓN /// Por Martin Carruego (El Diario del Domingo / 29/4/2012)

El pibe cumplió 18

El pendejo cumplió 18. Aunque es absolutamente previsible, dado que tenía 17 y la cronología es inexorable, sigue resultando increíble que todo haya pasado tan tan rápido. La vida, digo. Pasa rápido. Demasiado. Asquerosamente rápido.

A los 18, creo, ya no me acuerdo bien porque estoy medio viejo, yo estaba en Rosario. Quería ser médico. Pero a esa edad uno anda medio perdido en la vida y no tiene bien claras las prioridades, me volví a Maciá porque extrañaba. No sé bien qué, porque en los meses que pasé en el pueblo –de octubre a febrero, cuando me mudé a Paraná para estudiar Comunicación- me cagué de aburrimiento y tuve que laburar de cosas que no estaban en mis planes para justificar mi estancia en casa, donde mis padres me miraron con una mezcla de enojo y decepción por largas semanas.

Anduve de mozo (tengo aún una cicatriz en un dedo, producto del pico roto de una Quilmes) y fui encargado de cancha de padel, que en esa época era furor y se pronunciaba en inglés aunque fuera un juego de origen latinoamericano.

¿Será que uno a esa edad –cuando sólo le preocupa la música, los amigos, los amores- tiene las prioridades cambiadas? Cuando uno es pendejo sueña cosas grandes. Y viceversa. A los 18 uno quiere viajar de mochilero, ser cantante de una banda de rock, anda enamorado de la vida y quiere degustar cada instante despacito.

Cada uno la ha vivido a su manera. Uno se soñó cantor y otro astronauta o marinero. Pero está claro que, antes de los 20, la realidad es más sabrosa. La mirada todavía es inocente; las ideas son firmes aunque sean equivocadas; los amores profundos aunque duren un rato; y uno se piensa que los amigos son para siempre.

Pero después nos hacen creer que tenemos que dejarnos de joder con esas huevadas adolescentes y uno se toma en serio ese chiste y anda por el mundo con cara de circunstancia, queriendo cambiar el auto y programando un viaje que sólo llegará, con suerte y sin mochila, cuando ya esté medio choto y le duelan las rodillas.

Uno se toma en serio el chiste y va rebotando por trabajos que no quiere, cumpliendo –más o menos- horarios que disgustan; uno anda lejos de los escenarios o de la cancha de fútbol que soñó pisar; uno anda sabiendo que
traicionó a aquel pendejo que fue y que le gustaba ser.

Uno va por el mundo creyéndose el personaje que le asignaron, o que adoptó, y ya no sueña cosas grandes sino “proyectos importantes”.

Uno hace cosas que nunca se perdonaría si tuviera, de nuevo, 20 años. Y mira a los pendejos con indulgencia porque sabe que en algún momento van a cruzar la línea y se van a convertir en lo que uno es: un tipo que se las sabe todas. Porque claro, uno ha ido acumulando experiencias, lo que equivale a decir que la vida ya le ha propinado varias desilusiones, fracasos y tropiezos.

Está bien. Ya sé lo que me van a decir. Que uno necesariamente tiene que crecer. Y que no todo es malo cuando no se vuelve grande. Uno tiene hijos, amores, buenos momentos y conserva algunos amigos de verdad. No estoy hablando de eso. No estoy renegando de nada de lo que me hace feliz. Al contrario, lo disfruto y agradezco.

Lo que digo es que, después de los 20, 25 o 30 –cada uno dibujará la línea a su gusto y paladar- la vida se pone menos divertida. Así que si querés, Gabi, agarrá la mochila y andate. Como corresponde, te voy a decir que es una locura, que lo pensés mejor,  que ya vas a tener tiempo.

Pero no me hagas caso: andá nomas y viví.


El Tiempo en Villaguay

Búsqueda personalizada


 


EL DIARIO DEL DOMINGO - Noticias de Villaguay
Director Martín Carruego - Balcarce 362 - Villaguay - Entre Ríos - Argentina -
MSN: martincarruego@hotmail.com / E-mail: redaccion@noticiasvillaguay.com.ar