La ciudad de Paraná amaneció ayer invadida de personajes que transitaban sus calles, algunos ya con sus últimas energías tras la participación en la Fiesta de Disfraces.
La convocatoria reunió a miles de jóvenes de distintos puntos del país que llegaron a la capital provincial a disfrutar de esta 19ª edición de la Fiesta de Disfraces.
Con los primeros rayos del sol y luego de caminar algunos kilómetros desde el predio, en la intersección de la Avenida Circunvalación y calle Blas Parera, se observaba el peregrinar de los protagonistas. Hasta ese sector llegaban padres, remises y algunas trafic que buscaban a los chicos para llevarlos a casa.
La descongestión se hizo normalmente y hasta alrededor de las 7 de la mañana, en la zona mencionada no se producían embotellamientos.
Abrazados, de la mano, comiendo alguna hamburguesa o tomando algo, grupos de adolescentes y jóvenes marchaban desde el predio en el Acceso Norte hasta la zona de Blas Parera. Muchos continuaban a pie por Circunvalación.
En cambio otros se reunían con familiares. También se podía ver como un Minion salía manejando una camioneta de alto porte; y una caperucita, un tigre y unas conejas abordaban un remis.
Lamentablemente, hubo quienes se separaron de sus amigos dentro de la fiesta, y sin crédito en el celular, pedían que les presten un mensaje o una llamada para contactar al grupo, ya que tampoco podían encontrar la combi que las trajo desde Rosario.
LOS PROTAGONISTAS.
Noemí, de 60 años, caracterizada de dama medieval, se destacaba en un grupo de jóvenes que arribaban a la zona donde está ubicado un conocido hotel alojamiento. “Es la segunda vez que vengo, vine con mi hija, amigas y vecinos del barrio, el año pasado vine con mi hermana. La fiesta estuvo perfecta, como siempre, muy lindo, la gente tiene buena onda, siempre la pasamos bien. El disfraz es alquilado de Buenos Aires, vine desde allá, mis hijas viven acá en Paraná. Tendrían que buscarle una solución a esto de la caminata, y lo que me llamó la atención fue que el año pasado en el VIP había unas sillas y uno podía descansar de a ratos, pero este año nada”, lamentó.
En un grupo de chicas agentes de FBI y purgas, Giuliana, de 17 años, de Paraná, se encontró con sus padres que la estaban esperando y comentó: “fue una experiencia inolvidable, me parece que hubo mucha más gente que el año anterior, hubo disfraces menos originales con menos producción, mucha repetición. Es la segunda vez que venimos, pero este año la caminata estuvo muy brava, cansadora”.
Por su parte, un dios griego, Joaquín, de 20 años, de Rafaela, se acercó al micrófono del cronista y dijo que “la fiesta estuvo impresionante, estoy buscando a mis amigos hace dos horas, es la primera vez que venimos y mientras se pueda vamos a seguir viniendo”.
En tanto, Nadia, de 25 años, junto a sus amigos que habían venido desde San Nicolás, provincia de Buenos Aires, afirmó que “estuvo genial, espectacular, es la primera vez que vengo, estuvo muy buena. Muchos grupos, mucha buena energía, me encantó. Lo único que costó fue la caminata porque adentro también hay que caminar mucho”.
Quejas
Algunos choferes de trafic se quejaron de los controles que realizó la CNRT. “Vinimos desde San Pedro porque los chicos no conseguían en qué venir y por eso los trajimos, estamos muy arrepentidos. Tuvimos un control muy estricto de más de tres horas, a la salida del Túnel. No da gusto venir así, te piden el reloj, el martillito, todo. Dicen que las multas son entre 100.000 y 400.000 pesos, no venimos más”, afirmó Juan que esperaba a sus pasajeros en la calle Blas Parera.
Mochila hidratante
Hubo quienes recurrieron a la mochila de hidratación, la que consta de una manguerita y se utiliza para realizar deportes, aunque esta vez dudamos que haya sido cargada con agua.
El regreso
Como todos los años, ayer por la mañana la Terminal de Ómnibus se vio colmada de personajes que intentaban abordar los micros que los llevarían de regreso a sus hogares.