Una ciudad del norte argentino está registrando una extraña «invasión»: cientos de tucanes comenzaron a ser vistos en plazas y parques. Los habitantes aprovechan para registrar imágenes y reproducirlas en las redes sociales.
«En realidad, que haya tucanes en el Valle de Lerma, y en particular en la ciudad de Salta, no es una novedad. Siempre estuvieron en nuestra zona hasta aproximadamente la década del 50. Desde ese tiempo comenzaron a disminuir hasta que se dejaron de ver. No es posible especular nada porque no hubo registros sobre las causas. Es posible que haya habido varios factores», dijo Enrique Derlindati, quien es doctor en Biología de la Universidad Nacional de Salta.
El especialista local dijo que es un ave que necesita grandes extensiones de árboles porque en las maderas de éstos, en los troncos, hace sus nidos.
El otro factor que nombra gira en torno del cambio climático, del cual no está exento Salta. El aumento de los promedios de las temperaturas más altas hace que los tucanes amplíen sus zona de hábitat, su territorio para buscar comida y para anidar.
Pero Salta no es el ombligo del mundo. Los tucanes en la región ya tienen una presencia que data de varios años.
«Nosotros tenemos registros de presencias de tucanes desde 2010 que aparecen en Vaqueros, San Lorenzo y en la zona de los campos militares. En el interior, en Metán y Güemes, ya son noticias viejas. También tienen varios años de registros», confirmó Derlindati.
«Siguen el pulso de recursos que aún no lo estamos viendo. Algo se modificó en este hábitat, algo que ya no está y que por eso volvieron. Puede ser, por ejemplo, porque en la década del 60 se cortaba mucha leña de los árboles de los cerros cercanos a la ciudad y ahora ya no tanto. Son todas aproximaciones que debemos buscarlas», dijo el académico.
Ahora bien, estas aves están distribuidas en el continente americano, desde México hasta nuestro país, comen de todo, desde huevos, pichones, frutos, semillas y hasta desechos de los humanos.
«Lo que preocupa son los ataques que vienen sufriendo los tucanes, debido a que niños, adolescentes y hasta adultos les disparan con las denominadas hondas o gomeras y rifles de aire comprimido. También los atrapan con trampas, pero su destino es morir», dijo el periodista metanense Adrián Quiroga.
El yapú, el otro migrante
Otra especie que llegó para quedarse en la parte de Guachipas hasta Los Laureles es el yapú.
Se trata de un pájaro negro con color marfil muy bonito. Con una cola amarilla, tiene la característica de generar un despliegue de alas junto a un sonido onomatopéyico de “yapú”.
Se puede decir que es un ave que se alimenta de frutos y que no es dañina.
Los especialistas advirtieron que son aves que no soportan el cautiverio y que se mueren al muy poco tiempo, en caso de padecerlo. Antes era común verlas en las selvas altas, pero no en la zona del camino a Cachi, antes de subir a la Cuesta del Obispo. Los especialistas coinciden que es una buena noticia. (El Tribuno)




