La manifestación concentró en la Plaza 1° de Mayo y se dirigió a la sede de Gendarmería responsabilizando al Estado Nacional.
El rostro de Santiago Maldonado se multiplicó por cientos en la ciudad de Paraná: en las fotos, en las pancartas y en los esténciles pintados al paso de la manifestación, hasta que su cara tomó dimensión de gigante en el asfalto frente a Gendarmería Nacional. Su nombre se coreó en la Plaza de Mayo, por calle Urquiza, Corrientes y Santa Fe. Miles de gargantas exigieron su aparición con vida, y señalaron al Estado Nacional como responsable de su desaparición. La concentración, al igual que en las principales ciudades del país, fue la más convocante desde el 24 de marzo a la fecha.
Radio.
A las 5 de la tarde comenzaron a escucharse las voces de la radio abierta instalada en uno de los costados de la Plaza de Mayo, sobre la peatonal San Martín frente a la oficina de turismo de la ciudad. Organizada por el Colectivo Cimarrón de Trabajadores y el Colectivo de Educadores Barriales, el micrófono con la pequeña mesita fue el punto de encuentro de los partidos, organizaciones populares, sindicatos, estudiantes, y auto convocados que participaron de la protesta. Quienes prestaron oídos esa tarde pudieron atender, por ejemplo, a lectura de un texto de Nicolás Rigaudi, escrito con licencia literaria, desde la posición de Santiago Maldonado: “Me gustaría volver a la tierra de luz y de agua, a las montañas inexpugnables, al frío limpio de las alturas y de la lucha digna de la palabra. Quisiera volver, pero para eso necesito un cuerpo, necesito una voz, necesito aparecer junto a vos, y vos. Entre ustedes. No yo, sino nosotros, necesitamos volver para hacer justa la tierra y sembrar la libertad, allí donde ellos quieren silencio y olvido”, dice en uno de los fragmentos.
Marcha.
A las 19 comenzó la movilización. Sin el tránsito debidamente ordenado por la Municipalidad, las columnas ocuparon la calle.
Encabezó el recorrido una cuerda de una veintena de tambores, rejunte de varios grupos. Detrás, un pasacalle blanco con letras negras, sostenido por referentes de varias organizaciones, con la leyenda “Aparición con vida de Santiago Maldonado”. Seguían las agrupaciones de derechos humanos La Solapa e Hijos Paraná, sindicatos (AGMER, CTA, ATE), partidos políticos (MST, PC, PCCE, PTP, PTS, PO, La Cámpora, JP Evita, PS), y otras grupalidades como Sexualidades Disidentes, Resistiendo con Aguante, La Poderosa, Barriletes, Barrios de Pie y centros de estudiantes. Más allá de las banderas partidarias tradicionales, la particularidad de esta demostración la dieron quienes portaban la foto del joven artesano desaparecido el 1 de agosto en Chubut con la pregunta por su paradero, así como los carteles artesanales escritos a mano alzada: “Hoy nadie puede desaparecer”;“Preguntar dónde está Santiago Maldonado no te hace K, ni peronista, ni zurdo, ni hippie. Te hace humano”; “Si sos neutral en situaciones de injusticia elegiste el lado del opresor”. Entre los esténciles pintados en la tarde de ayer, también se pedía por la libertad de Facundo Jones Huala, referente mapuche detenido por el Estado.
Ronda.
Una consigna de la década del ochenta volvió a escucharse con triste actualidad por las calles de la ciudad: “Ahora, ahora, resulta indispensable, aparición con vida y castigo a los culpables”. Y también: “yo sabía, yo sabía, que a Santiago, lo llevó Gendarmería”. Cuando los primeros manifestantes llegaron a la esquina de Alameda de la Federación y Santa Fe, a las 8 de la noche, un grupo de artistas pintaba con aerosol, a mano alzada, el semblante de Maldonado sobre el asfalto, ocupando todo lo ancho de la avenida. Gendarmería permaneció herméticamente cerrada y a oscuras, sin ninguna guardia a la vista. En su puerta quedaron algunos carteles que advertían: “Cuidado, gendarmería suelta” y “Estado Responsable”. Alrededor de la pintada callejera se formó la ronda final y se dio lectura al documento consensuado entre la Multisectorial de Derechos Humanos y la Coordinadora por la Aparición con Vida de Santiago Maldonado; un texto que envió su familia, y luego las adhesiones al acto. Ambos escritos apuntaron a la responsabilidad del Estado Nacional por la desaparición forzosa. Los comentarios durante la desconcentración resaltaban que, a pesar de la situación de preocupación y angustia por el primer mes sin novedades de Maldonado, el acto había sido multitudinario, y que esta reacción popular ante el avance represivo es la clave para que nadie vuelva a desaparecer.











