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Un violento asalto ocurrió en horas del mediodía de este viernes en un Drugstore ubicado en calles Hipólito Yrigoyen y Carriego de Concordia, informó el diario El Sol de esa ciudad.

Alrededor del mediodía se produjo un violento asalto en el rapipago “San Bonifacio” que está ubicado en H. Yrigoyen y Carriego cuando un delincuente encapuchado ingresó al local portando una pistola 9mm, la cual tenía 14 proyectiles en el cargador.

En ese momento había una clienta que había entrado para hablar por teléfono en una telecabina, y que fue tomada como rehén por el delincuente. No obstante, afortunadamente la mujer pudo zafarse y salir corriendo.

Aparentemente en un segundo de distracción, el delincuente fue abordado por el dueño del negocio y su hijo quien se trenzó en lucha.

En ese momento el joven recibió un violento culatazo por parte del ladrón que le produjo un corte en la parte izquierda de la frente. El joven, herido como estaba, logró quitarle el arma al caco y con la ayuda de su padre y un vecino lo redujeron y lo encerraron en una cabina telefónica en el interior del local hasta que llegó la policía.

Sobre lo ocurrido, el propietario del negocio, todavía exaltado por lo ocurrido, le contó aEL SOL que “mantuvimos encerrado al chorro hasta que llegó la policía”, dijo y recordó que “vino derecho a buscar plata, como ayer no trabajé con el negocio, no tenía dinero de cobranzas, solamente tenía plata del kiosco que eran unos $3.000, era la recaudación del día y la verdad que fue mejor porque mirá lo que pasó, se ve que el tipo sabía la hora a la que yo me iba al banco para llevar la plata”, especuló el propietario.

Asimismo comentó que “el tipo entró encapuchado y con la pistola en la mano y me pidió la plata, pero yo le dije que no tenía, en eso se dio la vuelta al mostrador y mi hijo se le paró, cuando le pegó un culatazo, mi hijo se enojó más, se trenzó en lucha y le pudo sacar la pistola; yo me caí, me pegué en el brazo y en la espalda”, recordó y agregó que “mi hijo salió corriendo para afuera, para que la gente se dé cuenta y llegaron los vecinos, se armó un despelote en el local y lo metieron en la cabina hasta que llegó la policía”. “Por suerte -dijo- fue rápido, gracias a Dios, mi hijo solamente sufrió un culatazo», afirmó.