Marcelo Jesús Silveyra nació en Villa Domínguez y a los 19 años se mudó a Paraná, donde vivió durante dos décadas. Hasta que volvió a nuestra zona y abrió una peluquería en calle Brown de nuestra ciudad, que atiende junto a su socio Diego y que se ha convertido en un sitio de prestigio en la ciudad.
Pero la vida de Marcelo comenzó a dar un vuelco hace algo más de un año, por una situación que algunos juzgan increíble: no menos de siete apariciones de la imagen de Jesús para enseñarle a curar a las personas.
“Él se me presenta, habla conmigo y me dice lo que tengo que hacer. Me dice, por ejemplo, que tengo que tener un rosario, redondo, de madera. Y un cofre donde tengo que poner el nombre y apellido de las personas que voy curando”, le contó hoy a EL PUEBLO el peluquero sanador.
Según describió, las apariciones se han producido de noche, cuando ya está acostado pero aún despierto.
“Se me aparece parado al lado de la cama, con la imagen del Jesús Misericordioso. No pasa nada especial. Me siento normal. Pero me deja pensando por qué me pasa a mí. La primera vez que ocurrió me sorprendió mucho, pero no me asusté. Fueron siete veces. Siempre para explicarme cómo eran los pasos que tenía que seguir para curar. No me enseñó todo de una vez”, señaló.
El repentino cambio en su vida no fue sencillo. Asumir que tenía que dedicarse a sanar implicaba poner en riesgo su profesión y el prestigio de su local. Pero una circunstancia personal lo ayudó a decidirse.
“Surgió lo de mi mamá. Enfermó de cáncer. Le extirparon un riñón y un tumor de 700 gramos y los médicos dijeron que hasta ahí llegaban, que más no podían hacer. Yo recé y la fui curando. Y me prometí que si la sanaba me iba a dedicar a curar a la gente. Y se curó. Luego se presentaron algunas clientas, que estaban enfermas. Y en privado les comenté esto. Y así se fue difundiendo casi sin querer”, contó Marcelo.
El estilista conversó la situación con su socio y pareja y recién después asumió su nuevo rol. “Yo no quería hacerlo, porque implicaba poner en riesgo la peluquería. Tal vez algunos clientes iban a pensar que estoy loco, o fanático o cosas por el estilo. Pero lo conversé con Diego y estuvimos de acuerdo”, dijo.
El mecanismo, al menos a simple vista, es sencillo: “Yo hago una oración invocando a Jesús y a la vez a la Virgen de Itatí, porque fue también como una aparición que tuve.
Yo no soy el que sana. El que cura es Jesús, que es a quien le hago la oración. Yo rezo y hago como una imposición de manos. Pero quien sana es Jesús”, sostuvo.
Marcelo aclara que no cobra nada por sus servicios, aunque admite que hay gente que le deja colaboraciones. “Gracias a Dios, económicamente estoy bien. Pero hago estoy porque necesito hacerlo. Lo que deja la gente lo deja como colaboración. Y ahora tomé la decisión de donar ese dinero a escuelas o instituciones que lo necesiten”, indicó.
La visión de la iglesia
El padre José Dumoulín es cauto al referirse a la posibilidad de que las personas puedan efectuar sanaciones y, aunque no lo afirma abiertamente, parece poco proclive a creer en “apariciones” de Jesús. Pero no niega ni una ni otra posibilidad.
“Jesús sigue hablando a través de la mediación de la Iglesia. Es la palabra encarnada y nos sigue instruyendo a través del Espíritu Santo. El Evangelio dice que nos seguirá acompañando e instruyendo para hacernos crecer en el amor, la caridad y la fraternidad. Pero este tipo de revelaciones personales o apariciones, no se dan como tal”, explicó el padre “Pepe”, consultado por EL PUEBLO.
Sin embargo, agregó que, en cuanto al don de sanar, “parece haber personas que tienen esa capacidad natural de poder ejercer la sanación”. Y admitió que incluso hay sacerdotes que lo hacen.
Dumoulín dijo que “en eso no hay nada malo”; pero marcó diferencias con aquellos que dicen ejercer sanaciones “evocando a demonios u otro tipo de cosas, como hacen algunos curanderos esotéricos”.
“No conozco este caso en particular ni sé cuáles son sus intenciones, qué es lo que pretende. Si es cierto que quiere hacer el bien y que efectivamente lo hace, no hay problemas, siempre y cuando no persiga intereses materiales o de manipulación”, señaló.

