Jorge Meichtry era productor arrocero y no le iba nada mal. Trabajaba junto a su padre y el dinero no era su problema central. Pero íntimamente no se sentía conforme, porque latía en él un sueño constante que nada tenía que ver con las taipas, las cosechas y el valor de los granos. Jorge quería cantar. Ésa era su vocación central.
Y con la certeza de que la vida es corta –para él, lamentablemente, lo fue demasiado- decidió que nada era más importante que su deseo de subirse alguna vez a un escenario para entonar las canciones que amaba. Y se hizo cantante.
Una noche se presentó en los estudios de LT27 acompañado por su amigo “Coquito” Maciel y le contó al animador Luis Bravo que venía ensayando algunas canciones en su casa y que quería compartirlas con los oyentes.
“Yo siempre soñé con cantar. Y por eso me voy a largar a las pistas y me van a conocer como ‘El Soñador’”, le contó esa noche al conductor de “La Bravomanía”.
Desde entonces no paró. Con el tiempo logró grabar su primer compacto, en el que reunió las canciones que más le gustaban. Especialmente las de su grupo favorito: “Los Iracundos”. Y como una cosa lleva a la otra, al tiempo ya estaba animando bailes en las escuelas de campo y en los clubes de los pueblos de la zona.
“Algunas veces a las escuelas no les alcanzaba para pagarle la actuación. Le pedían una rebajita y Jorgito nunca tuvo problema. ‘Está todo bien, no pasa nada’, le decía. Y cantaba hasta las 5 o 6 de la mañana y sin ningún drama. Incluso a veces llevaba sus propios equipos de sonido sin cobrar un mango”, recordó Bravo, que lo acompañó en muchas de esas andanzas.
Primero cantaba siguiendo el ritmo de pistas de sonido pregrabadas. Pero cuando vio que su show caía muy bien en el público, decidió formar una banda propia y así nació “Jorge y los soñadores”, que tuvo varias actuaciones por la zona, incluso en escenarios multitudinarios como la Expo Rural o el festival de Yaguané.
En 2011 su carrera se cortó abruptamente cuando en un accidente automovilístico, en el acceso norte, sufrió lesiones gravísimas que lo tuvieron varios meses hospitalizado. Pasó bastante tiempo hasta que pudo volver a cantar. Se movilizaba con muletas y empujado por su fuerza de voluntad y su inquebrantable optimismo.
Pero la vida lo volvió a golpear, cuando apenas se recuperaba. El fallecimiento de su padre fue un traspié duro. En estos días estaba por grabar un tema de su propia autoría, precisamente dedicado a su padre.
No pudo ser. Jorge, el soñador, fue despedido el lunes en el cementerio local. Lo despidieron con dolor, pero con la certeza que ése hombre se iba feliz, habiendo cumplido su sueño.


