Un episodio que revela el desconocimiento sobre la tarea de la Protectora de Animales

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IMG-20140305-WA0003Gran parte de los villaguayenses todavía no parece comprender cuál es la función y de qué modo se nutre el trabajo de la Asociación Protectora de Animales de Villaguay (APAV). Algunos creen que sus integrantes cobran sueldos millonarios del estado y que, en consecuencia, deben estar a disposición de los antojos de cualquiera a toda hora del día.

Un episodio surgido precisamente de esa noción equívoca sobre el papel de APAV le tocó vivir el sábado último a una de las integrantes de esa institución: Analía Voeffray, quien vivió momentos de nerviosismo a raíz de la mala conducta de una ciudadana que le arrojó tres cachorritas frente a la puerta de su casa, porque pretendían que la Protectora se hiciera cargo en forma “urgente” de los animalitos abandonados.

“Cerca de las 20, cuando estábamos trabajando en el estacionamiento de la fiesta de Yaguané, precisamente para recaudar fondos para APAV,  me llama una señora y me pide que vaya a buscar tres cachorros que estaban abandonados en Valdéz y Necochea, una de ellas con una patita lastimada”, contó Analía a El Pueblo.

La rescatista le explicó a su interlocutora que en ese momento le resultaba imposible ir a recoger los cachorros y le manifestó que al día siguiente por la tarde intentaría conseguirles un hogar transitorio. La respuesta de la persona que estaba al otro lado del teléfono fue un insulto y un abrupto corte de la comunicación.

“Ella quería que llevemos los perritos al refugio. Pero la cosa no funciona así. El refugio no es para todos los animales, sino sobre todo para los enfermos y los adultos con tratamiento. Pero además, en las últimas semanas estamos desinfectando porque nos llevaron unos animales con parvo virus y no podemos en este momento alojar cachorros menores a seis meses”, explicó Voeffray.

Pese a todo, ninguna de las razones fue suficiente para la mujer que había hallado los animales, quien en lugar de ser paciente, improvisarles una cucha en su propia casa, darles de comer y alojarlos por unas horas, prefirió una actitud más cómoda: llamó un remís, agarró las perritas y les tiró frente a la puerta de la casa de Analía.

“Cuando volví del festival de Yaguané, a las 2 de la mañana, me encontré los cachorritos en la puerta. Una tenía una patita abichada, así que estuve limpiándole la herida como hasta las 4. Obviamente le mandé un mensaje a la señora, repudiando su actitud”, relató la joven.

Y agregó: “La gente está confundida: se cree que somos empleados del estado, que cobramos sueldos siderales y que en consecuencia tenemos que estar a disposición las 24 horas del día. Y la realidad es exactamente la opuesta: en la Protectora somos menos de 10 personas; nadie nos paga un sueldo y lo que recaudamos con las cuotas de socios ni siquiera nos alcanza para pagar los gastos. Muchas veces terminamos poniendo plata de nuestro bolsillo”.

Analía enfatizó que la Protectora puede buscar alternativas para solucionar el problema, pero no puede resolverlos a todos. “No podemos como institución hacernos cargo de cada caso particular que aparece en una ciudad de 50 mil habitantes. Es un problema de todos y todos deben hacerse cargo”, concluyó.

 

Castraciones gratuitas

La municipalidad, con la colaboración de APAV, están llevando adelante un programa de castraciones gratuitas, que permitió en 2013 realizar 600 cirugías en un quirófano móvil.

“Es un avance importante, porque el problema es la proliferación descontrolada de perros y gatos. Pero no logramos que la gente tome conciencia. Se trata de algo gratuito y sin embargo mucha gente ni siquiera se toma el trabajo de castrar a sus mascotas”, lamentó.

Para participar del programa, los villaguayenses deben solicitar un turno en la oficina de Bromatología, en el Corralón Municipal Nº 1. No cuesta nada y ayuda mucho.

 

Los ingresos de APAV

Lejos de lo que suponen muchos villaguayenses, APAV sobrevive gracias al trabajo de sus miembros.

La institución recibe un subsidio municipal de 1200 pesos, que utilizan para abonar parte del alquiler del refugio, cuyo costo es de 1350. En tanto, con las cuotas de los socios se recaudan otros 1200 pesos (hay 120 socios que abonan 10 pesos). Con ello se paga una fracción del sueldo del cuidador del refugio.

El resto –compra de alimentos, medicamentos, refacciones, atenciones veterinarias- se financia mediante lo que se recauda con eventos como desfiles de moda, venta de bonos contribución y ferias de pulgas, entre otras actividades.

1 comentario

  1. Hay personas tan,tan desubicadas que no se dan cuenta,encontre a mi perra por medio de Gisele Rudaz,le agradesco porque se interesò por mi caso,tambien por que mi perra va a ser castrada,hay un proleferacion ultimammente de todas clases de animalitos con enfermedades raras,es muy loable lo que hace esta institucion…

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