María Virreto vino a la redacción de El Pueblo hace unos 25 días. Estaba embarazada de ocho meses y hacía un par de días, su pareja -y padre de la beba que esperaba-, se había ido de la casa que habitaba en Laguna Larga, en el norte de nuestro departamento, sin dejar ningún rastro.
Aníbal Ramón Romero, de 25 años, está desaparecido desde entonces. La noche previa había tenido una discusión a través de mensajes de texto. El último que él envió decía “Perdón”. Ella, con remordimientos, recuerda ahora que no llegó a responder a ese pedido porque, antes de leerlo, se quedó dormida.
“La desesperación es creciente porque pasó más de un mes y nadie se preocupó mucho por buscarlo. Ni la policía ni la justicia han demostrado mucho interés, salvo la doctora Victoria Federik, que siempre estuvo cerca de mí e incluso se preocupó por mi embarazo. Por eso ahora puse al abogado Rafael Briceño para ver si se mueven un poco”, relató hoy a EL PUEBLO la mujer, quien hace siete días dio a luz a su beba.
La preocupación de María tiene varias aristas. La principal es que su pareja había tenido algunos intentos de suicidio y no sería descabellado pensar que en esta ocasión nuevamente haya intentado quitarse la vida.
“Era un muchacho muy cerrado. Intente convencerlo para llevarlo a un psiquiatra por si estaba deprimido, pero no tuve suerte. Él se notaba que no estaba bien. Había días se levantaba caído y no me halaba en todo el día. Igual, pese a todo, estaba muy entusiasmado con el nacimiento de su hija. Ya sabía que iba a ser una nena y estuvimos preparando una habitación para ella, comprando muebles, pintando. Por eso me parece tan raro que se haya ido y ni siquiera haya mandado un mensaje para preguntar si nació”.
María no tiene inconvenientes en admitir que la pelea de la noche previa a su desaparición haya motivado que Aníbal tomara una decisión drástica: ya sea la de abandonar la casa y buscar otro destino o bien la peor de todas.
“Yo vivo atormentada porque no le contesté ese mensaje en el que me pedía perdón. Me culpo. Pero me pasó que lo vi al otro día. Ya estaba dormida cuando me llegó. Y como no le contesté enseguida quizá el pensó que yo lo había dejado. Y es un chico que no tiene a nadie prácticamente. Se habrá sentido muy desamparado”, lamentó María.
María imagina a diario miles de hipótesis. Que se haya ido a Chaco, ya que conoció a un amigo de esa provincia trabajando como albañil; también supone que pudo haber viajado a Gualeguay, ya que una vez le dijo a un conocido que en esa ciudad tal vez podía conseguir un trabajo.
Lo cierto, sin embargo, es que hay datos que alimentan las perspectivas más pesimistas. “Ahora que pasó esto y que me paso todo el día pensando, veo que él me iba tirando señales. Me preguntaba, por ejemplo, qué haria yo si él me faltase algún día; o me consultaba si era posible poner su pensión (tenía un beneficio por haberse incapacitado una mano trabajando) a nombre de la beba. Es como que me iba preparando”, admite la mujer.
Obviamente, su expectativa pasa por otro lado: “Quiero que aparezca, que de alguna señal, saber que está bien. Después, si él no quiere volver conmigo no importa; pero necesito saber que está bien, que no le pasó nada”.
Una golpiza y una falsa acusación
María Virreto señaló que hace alrededor de tres meses su concubino fue arrestado por la policía en la zona de la Terminal de ómnibus, y que algunos efectivos lo golpearon salvajemente, acusándolo de robar una bicicleta.
“Él no tenía nada. Es un muchacho de trabajo; era completamente inocente y de hecho la justicia ordenó liberarlo al día siguiente. Pero mientras tanto fue golpeado, entre otros por un policía que alguna vez estuvo en Lucas Norte y que lo conocía bien. No sé si eso tendrá algo que ver o no. Pero me parece un dato que se debe conocer al menos”, indicó.
No se presentó
Una de las esperanzas que guardaba María es que Aníbal se presente el 7 de abril pasado a cobrar su pensión. Pero nada de eso ocurrió. La cuenta bancaria donde se la depositan no registró movimientos, salvo los que ella mismo realizó.
Datos
De acuerdo a los testimonios que pudo recoger su mujer y en base al recuento de la ropa que faltaba en la casa, al momento de desaparecer Aníbal llevaba un pantalón gris con recortes, zapatillas blancas con franjas azules, un suéter blanco con celeste y, tal vez, un pulóver marrón con pintas blancas. Y sobre sus espaldas cargaba una mochila negra.
Quien pueda aportar cualquier dato que sirva para investigar su paradero actual debe comunicarlo a la policía o bien llamar a María Virreto, a los teléfonos 15418875 y 15403665.



