Cultura

Este fin de semana, una argentina en el Berisso: “El crítico”

Este fin de semana el cine Berisso proyectará la película argentina “El Crítico”, una comedia dramática protagonizada por Dolores Fonzi y Rafael Spregelburd y dirigida por Hernán Guerschuny.

Funciones: Sábado 17/Domingo 18 y Lunes 19 – 21 Hs.
Película de Comedia romántica-
Duración: 97 min
Clasificación: Apta para mayores de 13 años
Actores: Dolores Fonzi, Rafael Spregelburd, Ignacio Rogers, Ana Katz., Telma Crisanti.
Director: Hernán Guerschuny.

• Sinopsis de El crítico: Téllez es un severo y prestigioso crítico de cine harto de las comedias románticas y convencido que lo mejor del séptimo arte murió. Tal vez por su oficio, ve el mundo como si fuera una gran película que no puede evitar criticar. Buscando un nuevo departamento, conoce inesperadamente a Sofía, una mujer atractiva pero que poco tiene que ver con su buen gusto. El azar los pone en situaciones extrañamente idílicas. Téllez intenta escapar de una puesta que aborrece pero sospecha que el género que más odia se está tomando revancha.
El crítico tiene, como está claro desde el título, a un crítico como protagonista. El crítico es porteño, va a privadas en Vigo (microcine de la calle Ayacucho). En la primera función privada que se nos muestra – y también después- se ve a conocidos críticos del medio local. Es decir, es una película que interpela de forma bastante directa a quienes formamos parte de ese ambiente. Por otro lado, Víctor Tellez (Spregelburd) está hecho de frustraciones, mal humor, cinismo, más frustraciones, pedantería, endiosamiento de Godard, fetichismo, departamento en estado de caos y estrechez económica. El guionista, director y uno de los directores de la revista Haciendo Cine, Hernán Guerschuny, juega al estereotipo pero, en un primer movimiento inteligente, no llega a la caricatura en el personaje de Tellez. De esa forma, Tellez es un señor un tanto insoportable, pero a la vez es alguien con manías hasta simpáticas, un poco morettianas -el odio a la palabra pebete, por ejemplo- muy bien interpretado, con la sequedad justa y sin pegajosidad, por Spregelburd. Otro movimiento inteligente (y un gran chiste) es el de que sus pensamientos -con los que suma comentarios ácidos, también secos- sean en francés, y no en un francés paródico. Otra buena idea es que ante la llegada de “la chica” -Dolores Fonzi, nada menos- el crítico empiece a sufrir la “forma fílmica” de las comedias románticas que suele detestar: el montaje de felicidad del comienzo de la relación, la canción que dice justo lo que está pasando, etc. Por un momento, esta película que mira a un crítico con conocimiento de causa (o a un estereotipo de crítico con un poco de malicia y algo de ternura) parece que además se va a convertir en una puesta en abismo del género sin dejar de interesarnos con la suerte de sus personajes.

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