style="display:inline-block;width:468px;height:60px"
data-ad-client="ca-pub-2763802519216087"
data-ad-slot="3670962732">
Por “El tano Pasman”

Hoy por hoy, la tecnología y las leyes bromatológicas nos permiten comprobar que el “chancho” no es más “chancho”, habiendo ratificado o consolidado su condición de cerdo a partir de vivir “como un chancho”, cuando se decía y creía que entre el barrio crecía y vivía mejor.
Sin embargo existen comunidades que sólo conocen el confort, por no decir el lujo, la ostentación, las prebendas; que recorren el mundo ya no como mochileros sino –y en muchos casos- en vuelos charter y se alojan en hoteles de vaya a saber cuántas estrellas que nunca son menos de cinco.
En nuestro país una de esas comunidades, sino la principal, es la de AFA (Asociación del Fútbol Argentino) cuyo comité ejecutivo integran prácticamente todos los presidentes de las entidades afiliadas y comanda el sempiterno y dictatorial Julio Humberto grondona.
Lo de “sempiterno” –sabido es- atañe a su permanencia en el poder que da de 1976 (año más, o menos) y que al parecer sólo tendrá fin cuando el abuelo (o bisabuelo, qué se yo) pase del sillón al cajón.
Lo de dictatorial tampoco se desconoce, teniendo en cuenta la influencia de su palabra y de su acción al momento de decidir, aún por sobre la idea o la voluntad de quienes le acompañan en la conducción de la entidad.
Aquí debe reconocerse en buena medida la decisión y ejecutividad así como el prestigio alcanzado por Grondona como dirigente y también la genuflexión de aquellos que, sometidos particularmente en el aspecto económico, pero también seducidos por los “regalitos” de “papá”, que los lleva a los mundiales, a los regionales, a los amistosos internacionales y vaya a saber adónde más, sólo se sientan en sus lugares al momento de las reuniones para votar afirmativamente las sugerencias del mandamás.
Hablando de “mandamás”, ¿se han preguntado ustedes alguna vez por qué razón el señor Julio Humberto Grondona ha podido sobrevivir a los distintos procesos que gobernaron el país desde 1976 a la fecha?
Mídase con una equitativa vara la consecuencia de un gobierno en demasía prolongado y la repercusión social que provoca. Pregúntese entonces también, desde un punto de vista objetivo, por qué determinada gestión es censurada al extremo, más aún cuando perdura en el tiempo y otra no, siendo que la reacción social –con las diferencias que lógicamente se imponen- es la misma?
Pero volvamos al tema central de este comentario: aquel pobre chancho al que se mandaba a vivir revolcado en el barro, con el paso del tiempo ha logrado ubicarse en sitios donde la higiene y el control sanitario le han posibilitado mejorar su estándar de vida, más allá que el propósito final siga siendo el de convertirlo en chorizos.
Sin duda, y efectuando una mutación de procederes, el cerdo ha dejado de vivir en el barro y así lo demuestra su aspecto.
Paradójicamente, esta gente de la AFA nunca conoció un “chiquero” de aquellos, siempre habitó instalaciones suntuosas y lógicamente dotadas de todo lo que supone seguridad para su salud. Sin embargo, todavía no puede salir del barro en el que se halla inmersa a partir de su proceder.
Cabría aquí comenzar a detallar los distintos ejemplos que sirven para ilustrar por qué sigue “en el lodo” la dirigencia del fútbol nacional, pero seguramente quien medianamente se identifica con esa pasión de multitudes no necesite la enumeración de hechos, actiutudes o conductas esgrimidos dentro y fuera del país por delegaciones “afistas”, que demuestran el por qué, desde su presidente hacia abajo, si bien lucen como cerdos, éticamente parecen morar todavía en el “viejo chiquero”.



1 Comment