Donar es un acto de amor, de desprendimiento, de solidaridad. Y por eso es bastante grave confundir una “donación” con el acto menos generoso de sacar la basura de la casa. Eso ocurre, a menudo, en los locales de Cáritas de ambas parroquias.
No es pocas ocasiones, los voluntarios que se ocupan de recibir los bolsos y clasificar la ropa y los alimentos para luego distribuirlos a familias de escasos recursos, se encuentran con sorpresas desagradables.
“Hoy, por ejemplo, encontramos un tarro de durazno vacío y cientos de retazos de tela sucia, ropa interior manchada, pantalones que son absolutamente irrecuperables porque están completamente agujereados”, le contó a EL PUEBLO una persona que trabaja en una de las parroquias locales clasificando las donaciones.
“No por ser pobre la gente se va a poner cualquier cosa. No sirve de nada que manden ropa que ya no sirve. Si no les sirve a ellos porque está destrozada, tampoco le sirve a otros”, agregó.
Por el contrario, destacaron la solidaridad de una gran cantidad de villaguayenses que permanentemente colaboran donando ropa sana y limpia, alimentos no perecederos, frazadas en buenas condiciones y demás elementos que Cáritas entrega luego a personas muy necesitadas.



