La tarea de los bomberos es muy amplia y diversa. A veces tienen que meterse en ambientes con altísimas temperaturas para sofocar incendios, poniendo en riesgo su propia vida; en otras ocasiones deben mirar cara a cara a la tragedia en horribles accidentes o sacar de las aguas a personas ahogadas.
Pero su servicio no termina allí. Hay días en los trabajos son un poco menos riesgosos y más gratificantes. Como el que debieron realizar ayer por la mañana, cuando los convocaron para rescatar a un animal que se había subido a un enorme árbol ubicado en mitre y Rivadavia y no podía bajar.
Se trataba de un gatito, que aparentemente estuvo dos días enteros montado en una de las ramas más altas, llorando angustiado horas enteras.
Dos efectivos del cuartel se acercaron alrededor de las 10 y lograron bajarlo y entregarlo sano y salvo a su propietaria.



