Hoy el complejo sólo convoca a prácticamente la mitad de los bañistas que ingresaban 20 años atrás.
Dos década atrás, allá por los años 2000 como se suele decir, agosto le disputaba a enero y julio, el primer lugar en venta de entradas a termas. Los números lo respaldaban, como ejemplo está 2006; en aquel año agosto vendió 47.400 entradas, solo 4.000 menos que julio que fue lo mayor de aquel año.
En 2008 el octavo mes del año fue lo mejor, se vendieron 57.104 entradas, casi 10.000 más que los meses de octubre, enero y febrero que le siguieron con algo más de 47.000 los tres.
En la década pasada, el envión de agosto arrastraba a septiembre y octubre, meses que eran también de alta venta de entradas en termas.
El presente es muy diferente y hoy solo convoca a prácticamente la mitad de los bañistas que ingresaban 20 años atrás. Los números de los últimos dos años son de los más bajos del historial termal, y de allí esa necesidad de saber en que cambió la oferta de Federación para provocar semejante cambio en la cultura de los turistas que la visitan.
En agosto de 2016 se vendieron 33.363, cifra que fue alarmante, pero en 2017 la caída continuó, arrojando 32.635 entradas, un promedio de 1000 personas diarias, con un feriado importante como lo fue el del lunes 21, y una ayudita del vecino país, que tuvo su feriado el viernes 25 de agosto provocando esto la llegada de unos cuantos uruguayos.
Pero lo peor llegaría después, en agosto del 2018, con solo 25.993 entradas, menos del 50% de años atrás, y en este 2019, la superdevaluación le dio otra ventajas a los uruguayos, llevando el número de entradas vendidas a un total de 34.279, aún así muy lejos de aquellos buenos años sin parque acuático y demás agregados del parque termal, informó El Federalense en base a datos de la administración del parque termal, según precisa la publicación.













