
En una noche soñada por cualquier boxeador, Débora Dionicius se lució en el ring del mítido estadio Luna Park, en Buenos Aires, donde venció por puntos en fallo unánime a la colombiana Olga Julio, a quien vapuleó durante todo el combate.
Débora consiguió entre la noche del sábado dejar bien parado el honor de Villaguay en el escenario más prestigioso del boxeo, dando una cátedra frente a una rival que se limitó a aguantar las constantes embestidas de la villaguayense.
A lo largo de los diez rounds, la campeona mundial de nuestra ciudad intentó una y otra vez noquear a su rival, quien sin embargo aguantó los golpes potentes que Débora le conectó a lo largo de la pelea.
Tantas eran las ansias de conseguir el noqueo, que finalmente la villaguayense terminó enredándose en esa ansiedad y, en contra de lo que le pedían, tiró demasiados golpes sin destino.
Pero ya las cartas estaban sobre la mesa desde el arranque. Nadie dudaba que la corona se volvería a Villaguay y así ocurrió: los jueces coincidieron en darle la victoria por 99-88, 99-89 y 100-88.

