Hace pocos días atrás EL PUEBLO publicó una mala noticia: por las dificultades que entrañaba el pago del alquiler y otros costos fijos, el Almacén Ovando había tenido que cerrar sus puertas. Ahora llegó una buena: la municipalidad decidió cederle a la institución un espacio dentro de la Escuela Rogelio Martínez, para que puedan seguir comercializando los productos de panificación que fabrican.
Tras una reunión mantenida entre directivos de la Ovando y el director de Cultura municipal, Juan Cosso, se habilitó la posibilidad de abrir una boca de expendio que dé salida a lo producido en la panadería donde se capacitan las personas discapacitadas y de esa forma “beneficiar a la institución y ofrecer un servicio más a todo el estudiantado que diariamente concurre la Rogelio Martínez, ya que alberga varias carreras y cursos”.
La iniciativa tuvo eco en el Ejecutivo, que apoyó la propuesta y por estas horas el “local” ya tiene sus puertas abiertas. El almacén funcionará de lunes a sábados y ofrecerá productos de panadería y bebidas frescas.
“De esta forma se trabaja en conjunto, colaborando con una institución que lo necesita y ampliando los servicios que la escuela ofrece”, manifestó el director de Cultura Municipal.







