Otro capítulo en la novela de Pepita: ahora los testigos dicen que nunca amenzaron a nadie

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El 28 de septiembre, El Pueblo publicó una noticia –extraída de una gacetilla de la Brigada de Abigeato- en la que se daba cuenta de un procedimiento efectuado en la casa de una mujer a la que los policías denominaron “Pepita la pistolera”, en el distrito Lucas Sud Segunda.

A las pocas horas, un hombre llamado Ramón Romero –quien se identificó como la pareja de “Pepita”- desmintió el contenido de esa gacetilla, y trajo consigo una factura de un comercio mayorista de San José, en la que constaba la compra de 35 kilos de pulpa especial de novillo: la misma cantidad que había secuestrado Abigeato en el procedimiento.

Días después, una abogada acercó a EL PUEBLO un texto firmado por María Virreto, quien con el escrito pretendía “limpiar su buen nombre”, negando que a ella se la apode “Pepita la pistolera” o “María cuchillo”, alias que figuraban en la noticia sin hacer referencia concreta a una persona en particular.

Como sea, cuando Romero vino a la redacción  a mostrar la factura y a poner en duda el allanamiento de Abigeato, afirmó que los dos testigos civiles del procedimiento – Hugo Roberto Barboza y Emilio Javier Rodríguez- lo habían amenazado. “Me decían que me iban a terminar matando o que me iban a hacer la vida imposible hasta que me vaya de ahí. De hecho, cuando se fueron los de Abigeato volvieron a la tarde y tiraron unos tiros al aire”, indicó puntualmente.

 

Nuevo capítulo

Cuando parecía que el tema estaba cerrado, Barboza y Rodríguez se acercaron a EL PUEBLO para negar tajantemente que hayan proferido cualquier tipo de amenaza contra Romero, y para cuestionar en duros términos a su familia, a la que acusaron de “aterrorizar” a la zona.

“Esta gente nos involucró diciendo que habíamos ido a tirotearle la casa. Y es todo mentira. La verdad es que cuando nosotros llegamos a observar el allanamiento como testigos junto a los policías de Abigeasto. La mujer nos recibió con insultos y amenazas”, contó Barboza.

El hombre aseguró que Virreto impone tanto temor en la zona que “pese a que la orden de la policía era que entremos a la casa a observar”, la mujer se interpuso y les negó el acceso.

“Nos pidió la Brigada de Abigeato que seamos testigos del allanamiento, pero cuando llegamos a la casa no pudimos entrar porque nos recibió con insultos y amenazas de muerte. Nos tuvimos que retirar porque nos amenazaba. La propia policía está de testigo”, aseguró Barboza.

Respecto al allanamiento, sostuvo que observó que la policía retiró la carne, pero que no secuestraron ni armas ni la carretilla en la que presuntamente habían trasladado el animal carneado. “Suponemos que no los dejó revisar toda la casa”, dijo.

En otro plano, Rodríguez dijo que definir a la mujer como problemática “es poco decir” y aseguró que los vecinos de la zona están “aterrorizados, ya que se manejan con armas y andan a los tiros por los campos”.

“Actúan como en las villas de Buenos Aires. Atemorizan para que no hagas denuncia, para que nos hagamos nada. Y hasta ahora nos hemos quedado callados y quietos. Pero estamos hartos de vivir así. Uno no puede dejar la casa sola porque incluso te pueden llegar a prender fuego la casa. Es una familia que genera inseguridad en toda la zona. No trabajan en nada y viven de molestar”, enfatizó.

 

La factura

Respecto a la factura que mostró Romero para justificar la procedencia de la carne, Barboza puso en duda el origen de ese documento.

“Era una boleta A, y para que te la den tenés que ser Responsable Inscripto. Habría que ver si lo son. Además, un mayorista no te vende 32 o 35 kilos de pulpa especial como decía la factura; lo mínimo que te vende es media res. La boleta puede ser real, pero hay que ver cómo lo consiguieron, porque no creo que sean Responsables Inscriptos de IVA”, sostuvo.

 

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