
En la tardecita del 22 de agosto de 2007, Santiago Griotti supo, de la peor manera, que la tranquilidad que había venido a buscar a Villaguay era un espejismo. Esa tarde, su mujer, Mabel Carabin, fue atacada con un arma blanca en la parte posterior de su negocio de calle Leopoldo Herrera. Le cortaron la yugular y murió desangrada. Seis años después, Griotti sigue buscando respuestas; lamenta que aún haya personas que lo sigan mirando como si fuera el homicida de su propia esposa, aunque nunca estuvo sospechado; y sobre todo, reclama que la justicia active la causa y esclarezca por fin el crimen de su mujer.
“Hay días en que me levanto, miro la habitación y no puedo creer, aunque haya pasado tanto tiempo, que mi mujer no esté conmigo. Han sido seis años de incertidumbre, de esperar que los que están trabajando para la justicia se despierten y hagan algo, porque no puede ser que en un pueblo tan chiquito como este no se sepa qué pasó”, señaló hoy Santiago Griotti en declaraciones a EL PUEBLO.
El viudo de la mujer asesinada hace seis años aseguró que va a “gastar todas las instancias” que tenga a su alcance, hasta lograr que se reactive la causa y se investigue qué ocurrió aquella tarde en el negocio de venta de artesanías que Mabel Carabin atendía en Herrera al 900.
Según Griotti, además de la presunta “inactividad” de los funcionarios judiciales, lo que explica la impunidad que reina hasta el momento es que “las cosas se hicieron mal desde un principio”.
“Ella tenía material bajo las uñas, pero aparentemente esas pruebas no sirvieron. Me parece que desde un principio se hizo todo mal, que Villaguay no estaba preparado para un caso como este. Y me parece que la justicia tampoco. Yo estaba afuera del negocio hablando por la radio del remís y entraba y salía gente todo el tiempo del negocio: policías, funcionarios, ni sé quienes eran. Pero algo no se hizo como se tenía que hacer”, subrayó el hombre.
Esa dificultad para colectar pruebas contundentes habría sido, también, lo que posibilitó que hayan dictado la falta de mérito y posteriormente liberado a los dos detenidos que hubo en algún momento, vinculados al homicidio.
Hipótesis
Para Griotti, existen hipótesis que la justicia aparentemente no estaría investigando. Una de ellas, que sería la que manejaban los “sabuesos” de Criminalística de Concordia y Paraná que aquellos días estuvieron en Villaguay, atribuiría el hecho a un “sicario” que “se equivocó de persona”.
“Ellos decían que la hipótesis más probable es que se hayan equivocado de persona. Que hubo alguien que desconfiaba de su esposa y contrató un sicario para matarla; pero se equivocaron y entraron al negocio de mi esposa. No sé si será así, pero eso explicaría porqué no le robaron nada; incluso había plata en la caja y una plata que yo le dejaba todos los días para gastos. ¿Quién era el sicario, quién lo contrató? No tengo idea. Pero me parece una hipótesis probable, porque nosotros no teníamos problemas con nadie, no le debíamos plata a nadie y no andábamos en la droga como dijeron”, resaltó.
“Lo que más me duele”
Más allá de la pena por la muerte de su esposa, y de la incertidumbre que genera la impunidad, Griotti dijo que lo que “más duele” es que haya villaguayenses que aún sospechan que él mismo haya matado a su esposa.
“Yo espero la justicia divina, pero quiero que se haga justicia acá también en la tierra, porque me duele mucho que todavía me estén señalando como que yo la asesiné. No puede ser que, mientras estoy en la Terminal como remisero, veo que viene gente que se quiere subir a mi remis y que otro le hace señas como de “degüello”, como que yo maté a mi mujer. Es muy doloroso”, señaló.


la justicia funciona como la tortuga, demasiado lenta (ojo!, para algunos eh!), eso demuestra una vez mas q esta todo mal, y la luz de esperanza q queda para q esto cambie, la siguen opacando hechos como q este, los q se repiten en todo el país!