OPINIÓN. Por Daniel de Michele*
¡Como duelen las estadísticas reales!
Nuestro Instituto Nacional de Estadísticas no está muy prestigiado que digamos, por lo que es mejor aceptar que los guarismos oficiales de nuestro país son cuanto menos tomados como dudosos. Un columnista de un diario extranjero, muy recientemente lo dice con todas las letras (“The danger of a reputation for dodgy statistics”, The Economist, 9 de Julio 2009)
Con la epidemia pasándonos por arriba junto con las elecciones, ha resultado dificultoso ser rigurosos en la construcción de índices de inflación, aunque las estadísticas de Salud y Gripe A - por lo crudas- lamentablemente parecen ser reales.
El INDEC no parece haber entrado al Ministerio de Salud, de otra forma no podría permitir que nuestro país encabezara la estadística de mortalidad por gripe porcina en el mundo.
Clarín informa en sus ediciones del 14, 15 y 16 de Julio que la Argentina es el 2do país en el mundo en número de muertos por Gripe A, solo superado por México.
Esa afirmación es incorrecta o al menos parcialmente correcta, pues considera sólo los valores absolutos de fallecimientos por Gripe A, sin calcular el porcentaje de infectados que han fallecido (mortalidad por una enfermedad).
El índice de mortalidad de una enfermedad debe ser expresado en porcentaje de personas afectadas.
Así las cosas, la Argentina presenta una mortalidad por Gripe A superior al 3%, mientras que la de México es de 1% y la de Chile 0,2%.
Con más de 37.000 casos, EEUU tuvo una mortalidad de 0,6%, con cerca de 10.000 casos Inglaterra presento 1% de mortalidad, Tailandia y Canadá 0,3 (cifras de la Organización Mundial de la Salud)
México habrá tenido más muertos que la Argentina, pero tuvo 12.000 casos reportados de Gripe A y en nuestro país, solo hay algo más de 3000. Esto modifica sustancialmente la interpretación publicada por Clarín; ya nadie nos supera. En mortalidad por Gripe A estamos primeros cómodos.
Ningún país de alguno de los cinco continentes del mundo, ha reportado a la fecha semejante tasa de mortalidad por gripe porcina.
¿Por qué en la Pandemia de Gripe A, Argentina presenta una mortalidad 10 veces mayor que la de Chile y tres veces superior a la de México?
El columnista de The Economist, atribuyó la diferencia a “la forma en que los servicios de salud están organizados en Argentina y al manejo de distintos presupuestos por las provincias.”
“Otro factor que explica el peor desempeño de Argentina es que el sistema de salud puede haber sido algo más lento en responder”.
El columnista aquí menciona el “antes y después” de las elecciones, poniendo como ejemplo la renuncia preanunciada por la Ministro de Salud y el retraso en definir el estado de Emergencia Sanitaria.
“La respuesta de Chile en cambio parece haber sido más rápida, coordinada y decisiva; el mismo día que la OMS declaró la alerta en abril, formó su comité de expertos para discutir la amenaza”
Sin ánimo de politizar la epidemia, propongo reflexionar sobre un fenómeno que aparece como incontrastable; este virus “nuevo” (ha sido nuevo para todos), ha sorprendido a países con un buen desarrollo en sus sistemas de Salud, como Canadá o Inglaterra, pero el impacto en porcentaje de personas infectadas que han muerto es especialmente elevado en el nuestro.
Nadie ha buscado explicaciones a este fenómeno singular, pero debe haberlas.
La hiperfragmentación de nuestro sistema de salud es una de ellas, sin lugar a dudas.
Esa característica explica la falta de coordinación, el distinto énfasis que cada ciudad y provincia inicialmente puso en la lucha contra la enfermedad y las consignas confusas y aun contradictorias (“vayan a la escuela” vs. suspensión de la actividad escolar, feriados que estimularon los viajes y facilitarían la diseminación del virus, etc.)
La campaña de Atención Primaria con algún grado de incoordinación en sus consignas, generó conciencia en la mayoría de las veces, confusión en algunas y pánico en otras.
Las manos fueron mandadas a lavar con agua, agua y jabón, con alcohol en gel, con alcohol común,
con alcohol diluido, con alcohol en gel preparado en casa, desinfectantes, lavandina, etc.
Los barbijos fueron usados, tildados de efectivos, imprescindibles, de inútiles, útiles solo en enfermos, etc.
Aun discutimos si abrir los comercios, salas de espectáculos, bancos, escuelas, iglesias o cerrar todo por tiempo indeterminado. La nación dio asuetos que la capital niega.
El economista Miguel Kiguel afirma que se perderá el 0,5% del PBI entre Julio y Septiembre por la epidemia. El único negocio próspero por estos días es la fabricación de alcohol en gel.
En una población poco habituada a seguir las normas urbanas indiscutidas en otras latitudes, la forma en que la gente siguió las consignas de Salud Publicas potenciadas por los medios, fue notable y constituye una conducta a ser rescatada, aunque la moraleja parece ser que solo nos disciplina el miedo.
En lo personal, he tenido tos y particularmente dificultoso me resultó practicar la maniobra recomendada para toser: “Tápese la boca y la nariz con el codo”
Supongo que todo el mundo entiende lo que se sugiere, pero con el codo que conocemos de la anatomía, no se puede tapar la nariz ni un contorsionista…
El Dr de Michele es docente de Ciencias de la Salud / UNER
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