OPINIÓN. Por Hernán Urioste
Pobres los pobres
Los políticos, la iglesia y los médicos: un combo de tres corporaciones que, cada una con sus intereses y desde el lugar que ocupan en la sociedad, están inmersos en este conflicto. En el medio, el Hospital y las personas más carenciadas, definidas por el Padre Tovar como LOS POBRES
A modo de reflexión, pregunto:
¿Puede ser posible que en este país todo lo que sea rozado por la “política” sea ensuciado de tal manera que todo se vaya enredando y se genere tal confusión que, en definitiva, terminan apareciendo “todas las partes como sospechosas pero nadie como responsable”?
¿Cómo es posible que los médicos que cumplen y que si tienen compromiso y vocación, a pesar de ver manchada su dignidad, se callen para cubrir a algunos otros médicos que realmente no tienen ningún tipo de compromiso, ni con el hospital ni con su profesión?
¿Es coherente que un cura, con su mejor intención, en nombre de “los pobres” y de las verdades que él dice tener, pero contrariamente a los conceptos de diálogo, mesura, perdón y paz social que pregona la corporación a la cual pertenece, pueda difamar a hombres de bien y familias enteras, eligiendo el equivocado camino de las generalizaciones, insinuando supuestos negociados por todos lados y no denunciando ante la justicia a estas supuestas mafias?
Reitero: Con mi mayor respeto y sin poner en tela de juicio la buena intención del Padre Leo ¿Puede ser que hablando permanentemente del intendente, del diputado, del gobernador, del ex gobernador, de corporaciones mafiosas, no considere que con su accionar se encuentra inmerso en una interna política y que quizá ello desvirtúe sus indiscutidos nobles objetivos?
Y si fuera conciente de esto: ¿es correcto que todo se justifique y se simplifique diciendo: “si es en beneficio de los pobres, no me importa? O dicho de otra manera ¿vale solo el fin y no los medios ni las formas?
¿Es posible que un periodista cuando su entrevistado en un tono irónico dice: “hay mediquitos que también hacen sus negociados”, no le surja la inquietud y le re pregunte: Perdón Padre: ¿puntualmente a quién se está refiriendo cuando usted dice “mediquito”? ¿Por qué lo dice y que pruebas tiene para expresarse de esa manera?
Sin esa re pregunta ¿no ven disminuída no solo su integridad como persona sino su capacidad como periodistas para hacer una nota?
¿Es posible que se nos haya presentado este conflicto, a mi juicio de manera equivocada, condenando a unos y enalteciendo a otros, como si esto fuera una película de guerra de los buenos contra los malos? Y en ese caso, pareciera ser que los protagonistas son:
Los buenos: Los Pobres, el Director del Hospital y el cura
Los malos: Los médicos, y todo el que no esté de acuerdo con la forma de proceder del cura (es decir, a partir de ahora yo)
Los indefinidos: Los que participan de la película pero están fuera de la escena principal…y que quizá sean los más malos de todos: el gobernador, el secretario de salud, los gobernadores de los últimos 25 años, los legisladores de los últimos 25 años (incluyendo a los actuales), etc. etc.
¿No será que ni unos son tan buenos ni los otros tan malos? ¿Podrá haber un gris alguna vez en este bendito país o todo tiene que ser blanco o negro?
CONSIDERACIONES FINALES
Siento que muchos estamos participando de este conflicto como espectadores que, más allá que alguna de las partes tengan mas o menos razón, persigan fines nobles o intenciones espúrias, dejan al descubierto la decadencia social, económica, cultural y moral por la que estamos atravesando.
Mientras eso sucede y todos se pelean por salir lo mejor parados posible de este conflicto, en el medio están “LOS POBRES”, que como tantas otras veces, se sienten ultrajados y utilizados, y saben perfectamente que luego que finalice este conflicto, muchos de los que hablaron en su nombre se olvidarán de ellos, muy especialmente los políticos de turno.
Esto ocurrirá hasta que otro conflicto se torne mediático y tengan que salir a hablar otra vez “en defensa y en nombre de los pobres”.
Mientras tanto, la Radio LT 27 deberá continuar haciendo su jornada anual solidaria para conseguir equipamiento para el Hospital Santa Rosa porque no hay presupuesto desde la política, los docentes tendrán que seguir haciendo paros y los padres de los alumnos tendrán que seguir vendiendo empanadas para poder pintar la escuela, en la zona rural además se tendrá que continuar donando gas oil a vialidad para que arregle los caminos o a la policía para que pueda patrullar. Sin olvidarnos que también los bomberos tendrán que seguir siendo “voluntarios” sin sueldos ni obra social y por supuesto deberán seguir haciendo rifas para conseguir sus recursos.
Y así estamos. Y todos hablan, pero nadie se hace cargo de nada. Ni los de ahora, ni los de antes. Y paradójicamente, mientras todos hablan de los Pobres, cada vez hay más Pobres. Y ellos, escuchan la radio, tranquilos, toman un mate y se ríen de todo. Ellos saben que todo es verso en este país, en esta provincia y en este pueblo. POBRES LOS POBRES.
Hernán Urioste
DNI 23.254.882
Nota: Esta visión personal no pretende arrojar kerosenne al fuego, sino que por el contrario, es una invitación a la reflexión a las personas y corporaciones involucradas en el conflicto.
Por otro lado, soy conciente que hacer público este comentario, muy probablemente me ponga automáticamente del lado de “Los Malos de esta película.”
Si así fuera, deberé resignarme a ser malo, pero no me resignaré a expresar lo que siento, siempre intentando hacerlo con respeto y evitando agresiones personales.
¡¡¡Arriba Villaguay!!!
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